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Excursión

publicado a la‎(s)‎ 20/09/2010 13:56 por Nuria C. Botey   [ actualizado el 20/09/2010 13:58 ]
La subida era escarpada, pero él no se arredró. A aquellas alturas, tanto de la vida como del monte, ya no podía permitírselo.

Respiró con fuerza, casi con ganas de hacerse daño, y comenzó a trepar. Enseguida se dio cuenta de que no resultaba tan difícil como le había parecido en un principio. Las piedras eran grandes y firmes, y aunque algunas aristas parecían realmente desgraciadas, bastaba con mirarles a los ojos para captar de qué pie cojeaban. Luego, ya sólo era cuestión de anclar las manos en el pico preciso, impulsarse un poco con las piernas y, ¡hop!, ascender otro escalón más. Una técnica tan fea como eficaz.

No culminó la cima, pero tampoco se trataba de eso. En realidad, ni siquiera se trataba de ascender. No, el ascenso nunca es importante, se dijo. Ni siquiera el descenso lo es… Aunque Mr Douglas no llegue a comprenderlo jamás. Y le costó quitarse de la boca la sonrisa alucinada que le provocaba pensar en ello.

Miró a su alrededor. Las montañas del Ontañón le parecieron todas iguales, con sus crestas, sus laderas y sus claros deforestados por los incendios del verano pasado. ¿Servirían? Sí. Rotundamente, sí. Afianzó los pies sobre el repecho de rocas en que se había detenido y trató de mirar al sol, pero éste no se dejó. Las cinco nunca ha sido buena hora para desafiar a las estrellas, apuntó en su fuero interno, mientras se encharcaba de nuevo los pulmones con el aire de la sierra.

− Repítame – musitó de pronto, con las pupilas llenas de chiribitas por el exceso de luz − ¡Repítame eso que ha dicho, Mr Douglas! − y su voz golpeó el valle, las piedras y los picos con la misma ira que los martillos neumáticos descargan a veces sobre las aceras.

Apenas un instante después, un eco dulzón con acento de Florida se despeñaba ladera abajo.

Está despedido, López. Despedido. López. Despez. Pez. Pez.

Pesan las pestañas

Nubes de Papel 2006, Instituto para el Fomento de la Cultura Ex-Libris

EL ORIGEN DE ESTE RELATO
 
Lo sé: Excursión es un cuento raro... Pero dado su origen, no podía ser de otro modo.
 
En realidad, se trata del resultado de un ejercicio propuesto por los escritores José María Merino y Medardo Fraile, dentro del Taller de Cuento Literario que se celebró en los Cursos de Verano de El Escorial (Madrid), allá por el año 2004.Todas las tardes, durante una semana de agosto, ambos profesores ponían "deberes" a los 12 alumnos que asistíamos al citado taller, cuyos resultados se leían y comentaban públicamente dentro del grupo. En esta ocasión, la consigna fue  Escribid un relato que contenga, de modo coherente, la frase "Repíteme eso que has dicho" (o su respectiva conjugación verbal)

¿Cómo se me ocurrió la idea? No lo sé. Simplemente, sentí que no podía limitarme a escribir un cuento breve al uso, con introducción, nudo y desenlace razonables. Esa frase debía pronunciarse dentro de un contexto especial, tal vez a caballo entre el surrealismo y la vulgaridad... Y de pronto vi al pobre López, -un oficinista con entradas y gafas con montura al aire, vestido quizá con traje beige y zapatos de cordones- escalando como un pato mareado por los peñascos, en una especie de metáfora moderna de Sísifo, condenado a empujar la losa del trabajo durante toda la eternidad.

Curiosamente, es la primera vez que utilizo el mundo laboral como eje argumental en una historias. Tal vez porque se trata de un entorno donde muchas veces desearíamos increpar a un mindundi con la expresión "Repíteme eso que has dicho"... y muy pocas lo hacemos.