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Le Théâtre du Grand-Guignol

publicado a la‎(s)‎ 17 jul. 2014 1:53 por Nuria C. Botey
Bienvenidos al espectáculo más macabro del mundo. 

O al menos, así lo fue desde 1897 hasta 1962, cuando cerró sus puertas el teatro especializado en obras de horror naturalista que fundó el novelista y autor teatral Oscar Méténier en París.

Las obras que se exhibían en el Grand Guignol eran de estilos variados, pero sin duda las más populares fueron las centradas en el terror, donde abundaban los efectos especiales sangrientos y cuyos protagonistas no se consideraban dignos de aparecer en ningún otro tipo de espectáculo "decente": prostitutas, criminales, enfermos mentales y colectivos socialmente excluidos en el París de principios del siglo XX. De ahí que los argumentos de las obras se dedicasen en buena medida a explorar estados mentales alterados como la hipnosis, la locura, el pánico o incluso la recreación de crímenes reales que a menudo habían sido cometidos por las razones más banales.

Bien, pues Le Théâtre du Grand-Guignol es el leit motiv escogido por el escritor Santiago Eximeno para seleccionar el I Calabacines en el ático de la editorial Saco de Huesos.

Saco de Huesos, una joven editorial española dedicada al terror fosco, cuenta en su haber con la edición periódica de la antología Calabazas en el trastero, en cada uno de cuyos números monográficos se revisa desde la perspectiva del horror cotidiano un tema concreto: arañas, empresas, mitos de Lovecraft, fútbol o conspiraciones, por citar unos cuantos ejemplos.

¿Qué es entonces Calabacines en el ático? Para describirlo en pocas palabras, su hermana pequeña: una colección de ficción mínima que verá la luz en formato digital bajo licencia Creative Commons para descarga gratuita, para la cual ha sido seleccionado mi microrrelato Inspiración.

Sin embargo, no es el único cuento que presenté al certamen. Puedes leer Una gran ejecución, su compañero descartado, haciendo click AQUÍ.

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