El por qué del seudónimo

publicado a la‎(s)‎ 20/09/2010 15:07 por Nuria C. Botey

Ahora que "Los chicos de la Costa Azul" ya está a la venta en Life (C/ Pelayo, 30, Madrid) y que la promoción se ha puesto en marcha, ésta es sin duda una de las preguntas que más veces he tenido que contestar: ¿y por qué no lo has firmado con tu nombre, en vez de Pablo Castro?

Por supuesto, es lógico que la cuestión se repita: no todos los días se cambia una de sexo en la portada de su primer libro. ¿O sí?

 

Pues si preguntamos al oráculo de Google, la respuesta podría ser algo como Todos los días, no, pero hay unas cuantas escritoras españolas que ya lo hicieron antes(pincha aquí, y averígualo con tus propios ojos) ¿Y por qué me he sumado yo al grupo? ¿Por qué Pablo Castro en lugar de Nuria C. Botey?

Porque en mi opinión, hay tres cosas de un libro que llaman la atención de sus potenciales lectores: 1) la portada; 2) el título; 3) el nombre de su autor... Lo que nos lleva a la segunda pregunta que todo el mundo me formula en cuanto descubre mi género: ¿por qué escribe novela gay una mujer?

Desde luego, esto es mucho más sencillo de responder: porque me da la gana. Porque era una historia que me apetecía contar, y porque además me apetecía hacerlo con esos personajes. No obstante, también es el motivo de que haya decido firmarla con un seudónimo masculino. Me explico -de una vez-

Firmar en femenino un libro de temática gay hubiera resultado chocante. Quizá habría llamado más la atención del público... Pero me temo que también habría influido radicalmente en su modo de afrontar la lectura de la novela. ¿A ver qué ha escrito esta chica?, ¿sabrá de lo que está hablando?, ¡cómo se nota que es una tía!, un hombre jamás lo hubiera dicho así...

Para bien o para mal, estoy convencida de que mi género habría interferido en la opinión de mis lectores, convirtiéndose en un filtro a la hora de interpretar el argumento, de analizar a los personajes o incluso de apreciar el estilo de la novela... Y como yo no quería que eso sucediera, decidí renunciar a él para quedarme en un discreto segundo plano, que dicho sea de paso, me parece la posición natural de cualquier artista, que debería ganarse la estima de su público a través de sus obras, y no por su vida o sus actos.

Por supuesto, si alguien quiere saber quién se esconde tras el anonimato de Pablo Castro... No tiene más que buscar al ganador del XII Premio Pablo Rido de Literatura Fantástica 2003, del XVII Premio Clarín de Cuentos 2004, o simplemente poner en Google "Los chicos de la Costa Azul" y entrar en esta página Guiño