La primera novela

publicado a la‎(s)‎ 20/09/2010 15:06 por Nuria C. Botey

Me ha costado siete años, siete, que se dice pronto... 

Atrás queda la documentación sobre lugares y épocas, la construcción de personajes, la búsqueda de estructuras lógicas de acción, o las interminables lecturas y correcciones -gracias, mi vida, por tu paciencia y tus sugerencias- Se acabaron las horas delante del teclado, tan productivas unas veces, tan agotadoramente estériles otras. ¿Que si mereció la pena todo ese esfuerzo? Definitivamente, sí.

Sin embargo, nunca pensé que "Los chicos de la Costa Azul" se convertiría en mi primer ISBN. Quizá porque todo empezó con un cuento... 

Apenas unos días después de defender ante tribunal mi investigación para la obtención del DEA -Diploma de Estudios Avanzados- en  junio del 2000, di por terminado un relato que llamé "Costa Azul" en honor a "La Côte Basque", capítulo final de la última e inconclusa novela de Truman Capote, "Plegarias Atendidas". Sólo tenía 35 páginas, pero entonces me parecieron más que suficientes. 

Meses más tarde comencé a escribir una nueva historia, que desde el principio concebí como  novela -y cuyo nombre no voy a desvelar, en consideración al jurado del concurso donde participa en estos momentos-.  Trabajé en ella durante cuatro años, en paralelo a mi Tesis Doctoral, hasta que le puse el punto final en las 255 páginas... Y volví a "Costa Azul"

En principio lo hice sólo con la idea de integrarla dentro de un libro de relatos, lo mismo que "Ataúdes tallados a mano" dentro de "Música para camaleones" -la sombra de TC es alargada-. Pero a medida que iba releyendo aquellas 35 páginas que cuatro años antes me parecían definitivas, no podía dejar de sentir que la historia estaba sin terminar: había demasiadas elipsis en el argumento,  faltaban escenas por desarrollar... Sin embargo, me gustaba mucho el estilo con que estaba escrita, más incluso que el de la que acababa de terminar... Así que me puse manos a la obra.

Un año más tarde, "Costa Azul" superaba el centenar de folios, y ya estaba lista para probar suerte en el mercado editorial. Como de costumbre, lo intenté sin éxito en varios premios, hasta que a principio de mayo de 2007 recibí una llamada de Odisea Editorial: habían rescatado el ejemplar que presenté a la octava edición de su propio concurso, y estaban interesados en editarlo.

Un mes más tarde, el libro se encuentra en las estanterías de las principales librerías del país -Crisol, Fnac, Casa del Libro, etc-, y yo empiezo a ver cumplidos mis sueños.