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Escritores que oyen voces, personajes que hablan al lector.

publicado a la‎(s)‎ 21 sept. 2014 15:43 por Nuria C. Botey   [ actualizado el 21 sept. 2014 23:23 ]
A principios de septiembre leí en la edición digital de El País un artículo sobre la frontera entre la capacidad auditiva de los escritores para oír la voz de sus personajes y las alucinaciones auditivas propias de los pacientes esquizofrénicos, que puedes encontrar aquí si no lo viste en su día.

Dejando a un lado el hecho de que el artículo prefiere quedarse en la anécdota de autores como Julio Cortázar, Virginia Wolfe o Charles Dickens en lugar de describir con algo más de precisión la investigación llevada a cabo por la Universidad de Durham, (cosa que lamento como psicóloga y como escritora), lo cierto es que su lectura me hizo reflexionar. Porque yo soy de las que "oyen" a sus personajes, sí. 

Es más, no sólo los oigo; en cuanto puedo (es decir, cuando estoy a solas) los dejo "hablar" por mi boca como haría una medium en trance... Aunque de forma menos vistosa que la buena de Oda Mae Brown, porque no todas podemos ser Whoopi Goldberg. 

También soy de las que tienen dificultades para "ver" al personaje principal, mientras que los secundarios se me aparecen siempre de forma más nítida, como señala el artículo. ¿Curioso? Tal vez, pero lo cierto es que ninguno de esos datos me parecen verdaderamente relevantes.

O al menos, no como autora. En ese plano lo que me interesa no es el proceso por el cual los personajes se comunican conmigo, sino cómo conseguir que esos personajes te hablen a ti, lector/lectora, cuando ya has terminado el libro.

Me estoy refiriendo a esa expresión peculiar, ese giro propio, esa frase afortunada que caracteriza a un personaje y se te queda grabada en la memoria después de pasar la última página, llegando incluso a formar parte de tu vocabulario como una especie de chiste privado entre el autor y tú. "Ole tu culo, emperaora""Esa es otra Historia y debe ser contada en otra ocasión", ya sabes. Y si no lo sabes, es que no hemos leído el mismo libro. 

"Oh, la Humanidad".

Porque cuando escuchas esa frase en boca de otra persona se crea un vínculo especial entre vosotros, haciendo que os reconozcáis inmediatamente  como lectores y como amantes del mismo libro, igual que una contraseña permite al agente secreto identificar a su contacto en cualquier parte del mundo... Eso es lo que verdaderamente me interesa como escritora, dotar a mis criaturas de la potencia suficiente para agazaparse en entre los recuerdos de sus lectores y saltar a la conciencia en cuanto la ocasión lo permita.

Ya sé que mis personajes me hablan. Lo que quiero es que sus voces resuenen en tu cabeza cuando ya no estés leyendo su historia. 




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