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Literatura de ficción en la Facultad de Psicología: declaración de intenciones

publicado a la‎(s)‎ 13 jun. 2014 2:22 por Nuria C. Botey
Hace años, cuando no tenía que llevar corriendo al niño al colegio, solía tomar el metro para ir a dar clase a la universidad. Lo echo de menos, porque me permitía combinar un rato de lectura matutina con interesantes ejercicios de autocontrol para mantener el equilibrio entre la gente sin perder el punto del libro que llevaba entre las manos. Reconozco que me ayudaba el hecho de guardar el resto de mis cosas en una de esas carteras promocionales que solían regalar a los asistentes a congresos científicos antes de la crisis, sí. 

Un día en que el vagón iba algo más desahogado, un viajero ya mayor se fijó en la palabra "Psicología" de mi bolsa y me preguntó, vivamente interesado, si la disciplina estudiaba personajes literarios como Jane Eyre
 o 
Madame Bovary
para comprender la personalidad femenina. Con gran desencanto por su parte, le expliqué que la Psicología es una disciplina científica más cercana a las Ciencias Sanitarias que a la Literatura Universal, por lo que su corpus teórico no viene del estudio de arquetipos de ficción sino de la experimentación aplicada a grandes muestras poblacionales. Bueno, y también que no existe una "personalidad femenina" como tal, pero eso es otra historia.

Sin embargo, en honor a la verdad he de admitir que mi respuesta no fue del todo cierta. No estudiamos la personalidad a través de la ficción, de acuerdo, pero sí que nos servimos de ella para ilustrar modelos teóricos. O al menos yo lo hago. ¿Por qué? Veamos... Soy profesora del ámbito de la Psicología Social. Es decir, explico prejuicios, estereotipos, actitudes, influencia social, fenómenos grupales, conducta colectiva, identidad, persuasión, problemas sociales, intervención comunitaria, gestión del conflicto, estructura organizacional, clima social... Como bien dice una compañera, "En tu vida puedes haber tenido relación personal con la patología. Quizá hayas conocido a alguien con anorexia, hayas sufrido una depresión o tengas un familiar con problemas de ansiedad... Pero también es probable que no haya sido así. En cambio, los fenómenos que estudia la Psicología Social pertenecen a la vida misma" (gracias, Elena). Todos hemos participado en grupos a lo largo de nuestra vida. Todos estamos sometidos a la influencia de los medios de comunicación de masas. Todos hemos mantenido enfrentamientos con otras personas por sostener opiniones distintas a la nuestra. Todos hemos tratado de convencer alguien para que cambie de idea acerca de algo.
¿Cómo llevar ejemplos de esos procesos al aula de manera eficaz, de modo que los alumnos puedan trabajar detenidamente sobre ellos? El cine y las series de ficción son un estupendo recurso, claro que sí...
Pero es difícil tomar nota precisa de lo que hacen y dicen los actores para analizarlo después, y casi siempre suele llevar demasiado tiempo cuando los semestres se reducen a un puñado de semanas lectivas. En cambio, puedes dar a tus estudiantes una copia a doble cara de un relato de diez o doce páginas para que lo lean, lo relean, lo subrayen, lo anoten y trabajen sobre él (de forma individual, por parejas o en pequeños grupos) desde distintos modelos teóricos, proponiendo incluso formas de intervención sobre el conflicto que sirve de base a la trama de la historia. Es más, puedes pedirles incluso que lean durante el curso dos o tres novelas con elementos comunes entre sí, para hacer un análisis psicosocial profundo al final del mismo. Yo lo he hecho, lo hago y lo seguiré haciendo en cursos venideros, porque da muy buenos resultados
.

Bien, hasta aquí la declaración de intenciones. En las próximas semanas dedicaré mis artículos a esos textos literarios que he ido empleando como docente en diversas asignaturas vinculadas al área de la Psicología Social, así como también a otros con los que aún no he trabajado y tengo en mente utilizar. He aquí la lista de candidatos:

- Reencuentro, de Arthur C. Clark.
    - Chocolate, de Z.Z. Packer.
        - Esquirol, de Isaac Asimov.
            - La perla, de Yukio Mishima.
                - Luna de miel en el Infierno, de Fredric Brown.
                    Un mundo feliz, de Aldoux Huxley.
                        1984, de George Orwell.
                            - Los viajes de Gulliver, de Johnathan Swift.
                                - Cenital, de Emilio Bueso.

¿Me acompañas en el viaje? Haré lo posible por no defraudarte...
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