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Obsesiones (I)

publicado a la‎(s)‎ 6 jun. 2014 10:52 por Nuria C. Botey
Sean thrillers, historias eróticas o pesadillas, en mis escritos hay una serie de temas recurrente. La búsqueda de la identidad, el ejercicio del poder, la alienación, la sumisión o la mentira están siempre presentes de un modo u otro en ellos. Por ejemplo, en el cuento "Nunca beses a un extraño".

Publicado por primera vez en Axxon, la histórica revista argentina online de ciencia ficción, en el año 2012 se convirtió en el relato que abre mi primera antología en solitario, "Vosotros justificáis mi existencia". Y como sucede a menudo con mis historias, tiene dos padrinos fáciles de identificar.

El primero es una canción. Aunque compuesta e interpretada en los años 70 por Janis Ian, 
"At seveteen"  (vídeo subtitulado en inglés y español en el enlace) contextualiza de forma magistral el argumento de este cuento. Basta con estos dos versos de su estribillo "To those of us who knew the pain/ of valentines that never came" para entender que ese sentimiento es precisamente lo que lleva a Noelia, la protagonista adolescente del relato, a actuar como lo hace cuando le surge la ocasión de vengar todas las humillaciones que le ha ido infligiendo su moderna, guapa y sobre todo popular prima Mayte durante las últimas vacaciones de verano.

Y esto nos conduce hasta el segundo padrino del relato: las inquietantes imágenes creadas por el artista japonés Yasumasa Morimura cuando "juega" a apropiarse de obras pictóricas clásicas como "La joven de la perla" de Vermeer u "Olympia" de Manet mediante la técnica de insertarse a sí mismo en ellas. 

Pero vayamos un poco más allá en su juego... Supongamos que esos cuadros no son el resultado de un trabajo gráfico, sino el testimonio de una transformación real. Imaginemos que alguien tuviera la extraña habilidad de cambiar su rostro como un camaleón, metamorfoseándose de manera casi espontánea en aquello que observa. Una transformación sobre la que quizá ni siquiera tuviera control, como le ocurría al Zelig de Woody Allen con sus cambios de personalidad. 

Si alguien se encontrase con esa tesitura en la vida real, su existencia sería una verdadera agonía. Sin rostro propio ni identidad definida, a merced de un entorno que no controla, como una suerte de Doppelgänger múltiple... El monstruo perfecto para situar entre medias de un catfight protagonizado por dos adolescentes diametralmente opuestas entre sí, Noelia "Patito Feo" y Mayte "Reina De La Belleza", como las que describe la canción de Janis Ian.


Hagan sus apuestas.
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