Relatos‎ > ‎

Los nietos

publicado a la‎(s)‎ 21 jun. 2015 16:16 por Nuria C. Botey
Cuando la abuelita murió, los nietos se encargaron de vaciar la casa antes de que llegaran los tasadores a poner un precio de venta que conviniera a todos los herederos.
Fue una tarea fácil: todo a la basura. La ropa, las cortinas, los muebles pequeños y las plantas secas. Para los trastos más grandes -electrodomésticos, sillones, armarios, colchones y cabeceros- una familia de chatarreros gitanos con su furgoneta renqueante.
Ni una duda, ni un ápice de nostalgia o de inquietud por la posible valía de aquellos enseres. Nadie se planteó que alguna de esas macetas secas pudiera albergar aún un rastro de vida, o que de esas telas con aroma a naftalina fuera posible sacar un nuevo patrón con aire vintage. Y nadie, por supuesto, imaginó que aquel palo tieso del tiesto desportillado pudiera ser en realidad una maravillosa orquídea rosa y blanca, que sólo necesitaba un poco de agua, un poco de luz y un poco de música de Bach a lo lejos para recuperar su esplendor.




ORIGEN DE ESTE CUENTO
Paseando un día por la calle, mi amigo el escritor José Luis Serrano (aka Elputo Jacktwist) encontró en la basura una maceta con un palo seco plantado en la tierra árida. Presa de un repentino síndrome de Diógenes, se llevó el fósil a su casa donde le proporcionó un poquito de agua con regularidad, algo de luz indirecta y bastante música de Bach. Unas semanas más tarde, recibía la grata sorpresa de ver el palo convertido en una delicada orquídea mariposa. 

Como es natural, aquel acontecimiento le hizo preguntarse quién podía estar tan loco para desprenderse de una planta así de hermosa sin intentar siquiera revivirla... Y yo le respondí con el microrrelato que acabas de leer.
Comments