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Encuentro

publicado a la‎(s)‎ 21 jun. 2015 16:42 por Nuria C. Botey   [ actualizado el 4 oct. 2015 14:59 ]
No es la primera vez que lo hago, ni tampoco será la última. Porque desde el momento en que el coche apareció detrás del matorral de espino, supe que era su turno. 

El mayor de los dos hombres abrió la boca y se tapó los ojos con las manos cuando me planté ante ellos en la curva del quitamiedos, pero eso sólo me infundió ánimo para mantenerme firme mientras se acercaban. O tal vez fuera el apremio del deber por  cumplir. Después de todo, había llegado su turno. 

A mi derecha, la sombra de la mediana separaba el barranco de la plácida seguridad de la carretera. Los cuervos afirman que su filo corta como un cuchillo, pero no creo que ellos tuvieran tiempo de sentirlo cuando su vehículo se precipitó contra él, arrancándolo de cuajo con un estruendo de metal y gritos. Una vuelta, dos, tres... Cuando cesaron los ruidos, me asomé al borde del precipicio. El hombre mayor sólo era ya un cuerpo inerte, poco menos que un cordero desollado, pero el muchachito del volante todavía logró abrir la puerta y arrastrarse unos metros sobre las rocas. Estaba herido de muerte, el olor de su sangre que subía con el viento me lo dijo de inmediato; sin embargo, aún tuvo fuerzas para volver la cabeza hacia las alturas. Y cuando sus ojos se encontraron con mis pupilas doradas, un segundo antes de que los músculos de su cuello quedasen rígidos para siempre, comprendí que sonreía. 

Lentamente, alcé las mandíbulas al cielo y contemplé las estrellas, mientras mi aullido hacía saber a la manada que pronto me reuniría con ellos. 




[Relato finalista en el Certamen Internacional Art Nalón Letras 2005]


EL ORIGEN DE ESTE CUENTO

"Encuentro" 
es el resultado de un ejercicio propuesto por los escritores José María Merino y Medardo Fraile dentro del Taller de Cuento Literario que se celebró en 2004 durante los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid en El Escorial. 

La consigna era sencilla. A partir de una breve reseña periodística sobre un accidente de tráfico, desarrollar un cuento breve sobre la caída de un turismo por un barranco tras llevarse por delante el quitamiedos de una curva, que se saldó con el fallecimiento de sus dos pasajeros. 

Era el primer ejercicio del taller. Quería escribir una historia que no sonase manida. Algo distinto, fuera de lo esperado... Y el lobo se presentó en mi cabeza. Un cazador astuto, salvaje y desafiante, que se atraviesa en mitad de la calzada y espera inmóvil hasta provocar el volantazo del coche que se avecina. ¿Por qué? Quién sabe. Por vengarse de la deforestación, por curiosidad hacia los humanos, por defender su territorio... O simplemente, por el placer de ver morir a sus presas.
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