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Los nietos

publicado a la‎(s)‎ 21 jun. 2015 16:48 por Nuria C. Botey   [ actualizado el 4 oct. 2015 14:38 ]
Cuando la abuelita murió, los nietos se encargaron de vaciar la casa antes de que llegaran los tasadores a poner un precio de venta que conviniera a todos los herederos.

Fue una tarea fácil: todo a la basura. La ropa, las cortinas, los muebles pequeños y las plantas secas. Para los trastos más grandes -electrodomésticos, sillones, armarios, colchones y cabeceros- una familia de chatarreros gitanos con su furgoneta renqueante.

Ni una duda, ni un ápice de nostalgia o de inquietud por la posible valía de aquellos enseres. Nadie se planteó que alguna de esas macetas secas pudiera albergar aún un rastro de vida, o que de esas telas con aroma a naftalina fuera posible sacar un nuevo patrón con aire vintage. Y nadie, por supuesto, imaginó que aquel palo tieso del tiesto desportillado pudiera ser en realidad una maravillosa orquídea rosa y blanca, que sólo necesitaba un poco de agua, un poco de luz y un poco de música de Bach a lo lejos para recuperar su esplendor.

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